¿Qué tal si alguien le hubiese hablado de Jesús al asesino de Orlando?

Por J. Lee Grady

Estados Unidos ha estado de luto por días. Hemos llorado por las 49 víctimas del tiroteo en Orlando. Hemos orado por las familias y amigos de las personas inocentes que murieron en el club nocturno “Pulse”, y los otros 53 que fueron heridos en la matanza. Hemos sacudidos nuestras cabezas ante el horror del ataque terrorista más mortífero desde el 9/11 que se produjo en una bonita ciudad conocida por sus parques temáticos, palmeras, y la actitud tranquila de las personas.

También hemos escuchado un sinnúmero de teorías acerca de por qué Omar Seddique Mateen, de 29 años de edad, musulmán-estadounidense, entró en una discoteca gay y acribilló a las personas con un rifle.

Al momento después de ocurrir el incidente, las noticias se centraron en el hecho de que Mateen era musulmán, de su patrimonio Afgano, y en que el mismo llamó al 911 durante el tiroteo,  reconociendo su lealtad con el  Estado islámico. Los funcionarios del FBI sostienen la teoría de que él era un terrorista “lobo solitario” que fue radicalizado por la lectura de artículos sobre ISIS.

Pero después de dos días, otros hechos salieron a la superficie sobre la vida complicada de Mateen. Ahora, se ha hecho evidente que en realidad podría haber sido un hombre gay que estaba profundamente en conflicto con su sexualidad. “El Palm Beach Post” publicó una historia esta semana afirmando que Mateen había visitado la discoteca “Pulse” una docena de veces y que tenía cuentas con su perfil, en sitios de citas gay.

La primera esposa de Mateen, quien lo dejó después de que él abusó de ella, le dijo al New York Times que ella creía que él era homosexual. Un compañero de clase  de Mateen, dijo que el trató de encontrarse con él en un bar en el sur de la Florida. Al menos cuatro clientes habituales del club nocturno del pulso dijeron que  Mateen era un cliente habitual desde hacía varios años, y que a menudo se sentaba en un rincón y bebía mucho.

¿Por qué un hombre musulmán frecuentaba el mismo bar de homosexuales durante años para luego abrir  fuego en contra de decenas de personas inocentes con un rifle? ¿Estaba enojado con los homosexuales? ¿Estaba preocupado de que su sexualidad estaba en conflicto con su herencia musulmana? ¿Había sido rechazado por un novio en el club y luego descargó su ira con todo el mundo allí?

Nunca sabremos lo que pasaba en la mente de Omar Mateen. Se ha ido, y se llevó a otros 49 con él.

Gran parte de la discusión nacional de hoy, es acerca de cómo podemos evitar estas masacres terribles. El ataque en Orlando marca el tiroteo masivo número 24 en los Estados Unidos desde que el presidente Obama tomó la presidencia, y estoy seguro de que está cansado de tener que consolar al país con un discurso, sobre todo cuando las palabras son impotentes para cambiar algo.

Cuando pienso en la tragedia de Orlando, no puedo dejar de preguntarme como podría haber cambiado la situación si un cristiano amoroso y compasivo se hubiese hecho amigo de Mateen y lo hubiese llevado a los pies de Cristo. He vivido en Orlando durante 24 años. Es posible que incluso me haya cruzado con este hombre en una tienda o me haya sentado cerca de él en un restaurante.

Vivió toda su vida en los Estados Unidos, primero en Nueva York y luego en el centro de la Florida. Trabajó como guardia de seguridad. ¿Habrá conocido a algún cristiano? ¿Algún cristiano le habría mostrado amor y bondad y le ofreció compartir el Evangelio con él?

Cuando empecé a seguir a Jesús en serio, fui desafiado a ser valiente al compartir mi fe con otros. Yo trataba de no ser odioso, yo creo que los cristianos tenemos una gran responsabilidad de hablar de Cristo sin miedo a donde quiera que vamos.

Cuando era un estudiante universitario, oraba todos los días para que Dios me concediera “encuentros divinos especiales”, oportunidades ordenadas por Dios para compartir a Jesús con extraños o amigos. También oré por denuedo sobrenatural de hablar a la gente acerca de Dios. Incluso me atreví a entrar a un bar y compartir mi fe con un hombre sentado en el mostrador.

Hoy no se oye hablar mucho a los cristianos del evangelismo radical. La mayoría de los creyentes mantienen su fe para sí mismos, la escondemos hasta llegar a la iglesia, ya que allí no tenemos que preocuparnos por lo que los incrédulos piensen de nosotros.

Pero Jesús nos llamó a ser agresivos en la evangelización. Él dijo:

“14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Me preocupa que nuestra luz se esté atenuando y nuestra sal haya perdido su sabor.
Es demasiado tarde para llegar a Omar Mateen. Pero no es demasiado tarde para comenzar a predicar el mensaje que tiene el poder de transformar a un asesino potencial con problemas, en un ciudadano pacifico respetuoso de la ley. Por favor, ora hoy, y cada día, para que Dios traiga personas a tu camino y le puedas  dar  las palabras del Salvador.

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