Si no te desafían, te están menospreciando

Algo que hace Dios cuando lo conocemos de verdad es desafiarnos. Nos desafía a cambiar nuestra manera de pensar, a dejar nuestra cultura, las tradiciones que hemos sostenido por años; nos desafía a vivir una vida diferente y llenarnos de cosas nuevas. Durante el tiempo que Dios me ha permitido servirle me he dado cuenta que el temor mas grande de la gente es salir de su zona de comodidad, sea en el área emocional, sexual, familiar o profesional, la mayoría dice: “es que si me acerco a Jesús me toca dejar de” o “yo no soy capaz de esto”.

Todo es un desafío, por eso amo a Dios y a mi iglesia, porque siempre me están desafiando, porque nunca es suficiente, porque siempre podría ser mejor y porque nunca termino de aprender. Después de un gran desafío viene una gran recompensa, pero primero tengo que lanzarme, eso no es fácil. Sin embargo, nunca será en vano emprender cosas que jamás hemos hecho, guiados por el amor de Dios y de la gente que nos ama.

iStock_000009049923XSmall1

Cuando alguien no te desafía te está menospreciando. Cuando tu familia te deja de desafiar a ser mejor, a ser mas cariñoso, a ser mas expresivo o a ser mas hacendoso, te está menospreciando. Te está diciendo: “no puedes hacer más”. Cuando en tu trabajo te dejan de poner metas, te dejan en el mismo nivel y no te exigen, estás con un pie afuera. Si eres cristiano y en tu iglesia te dejan vivir una vida egoísta, donde solo se recibe de Dios y no se da nada; si no te mueven a predicar la palabra y ganar vidas para Jesús, están enterrando tu propósito. Así podríamos poner muchos ejemplos más.

Tengo la oportunidad de hacer empresa y nuestros empleados dicen muy constantemente: “para ellos nunca es suficiente”, y tienen toda la razón. El día que dejamos de decirle a una persona que puede dar más, es porque dejó de trabajar con nosotros.

Cuando comencé a ser desafiada por mis autoridades y cuando me ponían metas que en la vida me habían asignado, tuve dos caminos: decir no o decir lo voy a intentar. Aunque no siempre he llegado a la meta, cada vez que termino un desafío me siento viva, libre y mi vida cobra sentido una vez más, porque lo intenté. Trato de enseñar eso a la gente con la que trabajo y hace la obra de Dios conmigo. Los muevo a que nunca digan que no pueden y a que no saquen excusas antes de haberlo intentado.

El reino de Dios siempre nos va demandar más y más, entonces te doy esta noticia: si tu amas a Dios como yo, nunca llegarás a tu máximo potencial, siempre te faltará algo más, entonces no te frustres, es normal que te sientas así, Dios nunca dejará de desafiarte.

Todo esto cobra más sentido cuando leemos Juan 14:12 versión Nueva Traducción Viviente (NTV):

“Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre”.

Si Jesús, quién dio todo por nosotros, quien es Dios mismo, nos deja escrito que haremos cosas mayores, creo que nos vamos a morir y nunca terminaremos de hacer algo asombroso, grande y suficiente. Como dijo un reconocido artista cuando le preguntaron cual era su mejor obra, él solo respondió: “la siguiente”.

Tu mejor obra no la has hecho, tu mejor poesía no la has escrito, tu mejor historia no la has empezado, tu mejor trabajo no lo has comenzado, tu mejor actitud no la has tenido, tus mejores resultados no se han dado. Siempre habrá más. No le temas a los desafíos, no te molestes, no te incomodes cuando no aplaudan todo lo que haces, simplemente piensa: me desafían por que creen que puedo. Dios me pide que le entregue algo por que él sabe que puedo hacer. Dios nunca te va pedir nada que él no haya hecho antes.

Querido lector, espero que este pequeño mensaje te desafíe a desafiarte a ti mismo. No esperes que otros lo hagan, piensa que hay cosas de tu vida que solo tu conoces y que sabes que sabes, que necesitan subir a otro nivel. Ponte una nueva meta cada día. Ten una repisa en algún lado de tu casa y escribe una lista de todas las áreas de tu vida; al frente trázate una marca diaria, determínate a romperla. Sí tienes un negocio, anota las ventas diarias y sube la marca cada día. Desafíate y vivirás una vida emocionante, única y conforme a la voluntad de Dios. Él siempre nos pide más.

Bendiciones,

Paula Ramírez. Administradora de Empresas y Asesora de Imagen.
Pastor Auxiliar Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción.

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. Sandra Leal dice:

    Así es, he aprendido a través de mis mentores, que cada vez que Dios quiere bendecirme lo primero que hace es sacarme de mi zona de comodidad a través de un desafío, y aunque algunas veces no logre un cumplimiento al 100%, me siento ganadora, porque descubro nuevas habilidades, nuevas oportunidades, mi fe se ensancha, mi carácter se transforma, y porque si o si Dios recompensa a quienes creen y se atreven a avanzar y conquistar algo nuevo !!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Completa la operación para verificar que no eres un robot. *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.