Prudencia no es igual a temor

¡Quédate en casa!, es el llamado actual del mundo a sus habitantes para evitar que el mal invisible llegue a nuestras vidas, con estas tres palabras el mundo se detuvo ante el temor de algo que no puede controlar y por lo cual se paralizó, por que el temor tiene ese efecto en las vidas, las paraliza.

Lo cierto es que este mismo llamado lo ha hecho Dios por años a la humanidad, desde Adán y Eva la instrucción de Dios era simple: ¡Quédate en casa!, sin embargo, ellos al igual que nosotros cuando no reconocemos a Jesús hacemos lo mismo, nos salimos de los lineamientos de Dios y terminamos fuera de casa; a la merced de algo también invisible y peor que el COVID, el pecado, el cual al igual que la pandemia no se ve , pero deja sin aliento nuestras vidas cuando nos sometemos a esta pandemia que afecta a la humanidad desde el paraíso.

Por esto como nos enseña Proverbios 8:12: Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia y poseo conocimiento y discreción. Cuando vivimos guiados por la sabiduría y la prudencia vivimos la vida bajo el cuidado de Dios y evitamos la tragedia, por el contrario, el temor nos lleva a la parálisis y aunque te quedes en casa la pandemia del pecado entrara a tu hogar y te dejara sin esperanza.

Por eso la prudencia que proviene de Dios nos llevara a vivir tomando decisiones correctas y con esperanza sabiendo que hay un mejor hoy y mañana, pero el temor nos lleva a tomar decisiones con la preocupación que hoy es un día difícil y mañana seguramente será peor.

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