Lo que me dejó la tormenta

Hoy en día donde puedo decir que estoy viviendo mi segunda oportunidad en cada área de mi vida. Cada momento me doy cuenta que se refleja en mí el versículo que dice en 2 de Corintios 4:16-17

Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!

Piense en algo e imagine lo siguiente: Está lloviendo, es una noche fría y tormentosa, es donde los “expertos” dicen que el tiempo va de mal en peor. Es un tiempo donde los médicos te dicen que no hay nada que hacer, es cuando los abogados te dicen que tus asuntos legales no podrían estar peor, es cuando llegas al límite y sientes que Dios se fue de tu lado. Es ese preciso momento del que habla este versículo “esta aflicción leve y pasajera”. ¿Se puede imaginar? Usted puede ver el problema gigante y sin solución, pero todo lo que le afana, le consume le desagrada y le lleva al límite, es una leve aflicción comparada con el peso de la gloria de Dios. Cuando hablamos de la gloria que vendrá sobre su vida es sinónimo de grandeza, volumen y contenido, que a simple vista es un grado superlativo al problema que está viviendo. En Romanos 8:18 dice:

Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante. ¡Animo! ¡Crea y recibirá una recompensa poderosa!

Ahora es tiempo de actuar, ya esta la herramienta, y esta es la oración. Hace mucho tiempo vi unas palabra que decían lo siguiente en ingles “PUSH(Pray Until Somethig Happens) esta palabra significa “empujar” y la traducción es “Ora Hasta que Algo Pase”. Empuja en oración, es la única herramienta que nos dan en medio de la tormenta.

Yo he pasado por tormentas que a simple vista no podía ver una solución y al mismo tiempo donde entran muchos caminos, como por ejemplo: todos iban en mi contra, me sentía solo, los que me amaban no lo demostraban y antes me criticaban, esa tormenta me ahogaba. Ahí es donde actúa Dios con su misericordia, su palabra dice que éstas son nuevas cada mañana. Nunca dice que si hay tormentas no habrán nuevas misericordias, y estas son promesas que Dios cumple en cada momento.

Hoy le estoy hablando desde el otro lado de la tormenta y le digo que fue difícil; pero le puedo asegurar que el viento cesó y pude ver la luz y la tranquilidad que deja la misericordia de Jesús. En ese mismo momento es cuando llegamos a este nivel de Gloria y adquirimos una responsabilidad con las nuevas generaciones y su constancia en el Señor. Ahora como usted ha llegado al otro lado de la tormenta. Le recomiendo que ayude y enseñe a desarrollar la herramienta de la oración a la nueva generación y a que esa aflicción leve sea verdaderamente pasajera. Usted ha adquirido un pacto y tiene la responsabilidad de contribuir a la construcción de el reino de Dios en la vida de otros.

Para sus vidas,

Jose Mauricio Roldán Garzón.
Empresario y Pastor de La Zona en Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción.

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