Llamado a perdurar

Hoy más que nunca vivimos en una cultura de cosas reemplazables. Piensa en un momento en las cosas que hoy se pueden remplazar. Cuchillas de afeitar, botellas, linternas, platos desechables, utensilios para la comida.

Esta cultura se ve reflejada de muchas maneras hoy en día.

Las relaciones a largo plazo también son reemplazables, matrimonios luchan por sobrevivir, empleados que han sido fieles abandonan por opciones muy baratas, jugadores de alto nivel abandonan sus equipos por mejores ofertas. Parece que nada está diseñado para durar.

Nuestro Dios no cambia, pues el prometió que su amor perdura para siempre. Salmo 136 el salmista celebra esta maravillosa promesa recordando lo grandioso, lo creativo y el carácter de Dios. Al final de cada versículo durante todo el capítulo, declara que «su amor es para siempre«.

En un mundo temporal la fidelidad de Dios nos da esperanza. Hoy podemos cantar con el salmista. ¡Alabad a Jehová, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia!

Hoy decide ser un padre, hijo, discípulo que tiene larga duración en sus compromisos, refleja el carácter de Dios en todo lo que emprendas.

Por: William Pérez. Pastor auxiliar.
Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción.

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