Devocional 31-07-16

A menudo la palabra amateur se usa para denotar a las personas cuyo desenvolvimiento dentro de alguna actividad tiene poca o ninguna preparación profesional. Por ejemplo en el box, los entrenadores usan ese adjetivo para nombrar a un simple aficionado que ingresa al cuadrilátero solamente con el ánimo de participar aunque no reciba ningún premio o aplausos. Solamente tiene una motivación, su amor por el deporte.

Casos similares pasan en el del futbol, baloncesto, carreras, ciclismo, tenis, etc. Muchas personas sólo practican en tal o cual actividad sin el mínimo interés de ingresar a un nivel profesional. En muchas otras áreas como las científicas, intelectuales, artísticas y hasta empresarial, también pasa lo mismo.

Aunque hoy en día la palabra amateur pareciera que se usa sólo para nombrar a los aficionados, a quienes les gusta tener un hobby o simplemente a alguien que tiene algún pasatiempo, no fue así desde el principio. Amateur es una palabra francesa que significa “amor a.” Las raíces de esa palabra están muy ligadas a describir a una persona que realiza cierta actividad porque ama hacerlo.

Cuando se es un amateur en algo, existe una fuerza que va más allá del dinero, existe mucho más que contratos, obligaciones sociales, deberes empresariales, etc. Existe la motivación más grande que hay: El amor.

Aunque se habla mucho de ser amateur dentro del ámbito deportivo o intelectual, lo cierto es que todos llegamos a las estaciones de la vida en esas mismas condiciones; desde nuestro nacimiento, nuestro primer día en la escuela, en la universidad, la primera relación de noviazgo, el matrimonio, el trabajo, ser padres, envejecer, ser abuelo, etc. Nadie llega a esos momentos con un conocimiento previo, todos estamos aprendiendo a vivir.

Un relato interesante es el que podemos encontrar en la biblia. Los apóstoles Pedro y a Juan, dos aficionados en cuanto a la escritura y los estudios teológicos en comparación a los doctores de la ley de esa época, comenzaron a hablar de una forma tan elocuente que dejaron impresionados a los que los oían.

La gente comenzó a reconocerlos y dijeron esto de ellos:

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.” Hechos 4:13 versión Reina-Valera 1960

Es de admirar que dos personas con poco estudio puedan desenvolverse de esa manera. Pero la pregunta es: ¿Cuál es ese amor que motivo a esos dos hombres a hablar?

“El amor de Cristo se ha apoderado de nosotros desde que comprendimos que uno murió por todos y que, por consiguiente, todos han muerto. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para él, que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:14-15. Versión Dios Habla Hoy

Si ser amateur significa “amor a” y somos meros aficionados aprendiendo a vivir, entonces vivamos por amor a Dios.

Él es la mayor de nuestras motivaciones.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Devocional Julio [Recuperado]

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