Devocional 27-02-16

Un amigo relató que había profundizado el pasaje de Proverbios 3:27, que dice: “No niegues a hacer el bien a quien te lo pida, si tuvieres poder para hacerlo”, cuando se encontraba regresando de un viaje y tuvo que poner en práctica este versículo.

En el camino se le presentaron diferentes personas en necesidad. El viaje fue largo debido a que estaban arreglando la carretera, hacía calor y tenían demasiada sed y hambre, por lo que cuando la movilidad se detuvo todos bajaron rápidamente a buscar algo de comer; menos un joven que estaba sentado a su lado. Aquel amigo le compró algunos alimentos para el camino porque se dio cuenta que su compañero de asiento no tenía dinero, y quiso hacerle el bien de esta manera.

Llegaron a destino a media noche y aquel joven no tenía donde ir, no habían movilidades a esa hora para que pudiera regresar a su pueblo. Aunque mi amigo tenía muchos deseos de descansar, no pudo dejarlo porque en su mente resonaban las palabras: “Tienes el poder para ayudarlo más” En ese momento él hubiera querido no conocer esa enseñanza porque estaba cansado, pero sabía que eran palabras del Señor. Entonces, lo llevó a su casa para que descansara esa noche y le dio el dinero que necesitaría para regresar a su lugar de origen al día siguiente.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17

La Biblia es la palabra de Dios que ha sido puesta en nuestras manos para que aprendamos, corrijamos nuestros pasos y nos instruyamos con la finalidad de que maduremos y estemos preparados.

La palabra de Dios debe confrontarnos así como lo hizo con este amigo, hacernos cambiar de mentalidad y llevarnos a actuar de manera diferente.

Hijo mío, no te olvides de mí ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2

Tu padre Dios te dice que no te olvides de sus palabras, sino que las tengas en tu corazón. No es fácil recordar cuando estamos cansados, en tribulación y desanimados; sin embargo, es en esos momentos donde permites que su palabra impacte tu vida.

Te animo a estudiar y poner en práctica lo que has aprendido, para que puedas crecer, tengas paz y bendición.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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DEVOCIONAL2016 enero 27

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