Devocional 26-06-2021

Ten una conversación con tu creador

“Amo al Señor porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!”. Salmo 116:1-2 (NTV)

Me tomó un tiempo, pero finalmente me di cuenta que este asunto del matrimonio es acerca de la comunicación. Descubrí que en los días que tenía una comunicación del alma o profunda, con mi esposa—no algo como, “hola, ¿cómo estás?, te amo o nos vemos más tarde”— era cuando nuestra relación crecía más. Y en esos días en que teníamos poca o ninguna comunicación, nuestra relación decaía. Una relación nunca se queda quieta. O está creciendo está debilitándose.

Lo mismo ocurre con Dios. En los días en que tienes conversaciones profundas o significativas con Dios, tu relación crece. En los días en que tienes poca o ninguna conversación con Dios, tu relación decae. Es así de simple.

Cuando realmente amas a alguien, lo único que deseas es pasar tiempo con él/ella. Quieres hablar con él/ella. ¿Recuerdas la primera vez que te enamoraste como un adolescente y tus padres se molestaban porque estabas siempre en el teléfono?

Hablas y hablas y hablas, porque estabas conociendo a esa persona.  Comunicándote es cómo llegas a conocer a los demás.

¿Qué puedes hablar si quieres expresarle amor a Dios? Puedes hablar de lo mismo que hablas con tu mejor amigo: tus esperanzas, tus temores, tus sueños, tus ansiedades, las cosas que te hacen sentir mal, de las cosas que te llenan de orgullo, de las cosas que te avergüenzan, tus metas, tus ambiciones, tus heridas, tus preocupaciones —cada parte de tu vida.

La Biblia dice en el Salmo 116:1-2, “Amo al Señor porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!” (NTV).

Si no te sientes cerca de Dios porque tu vida cristiana se ha convertido en una rutina, sin brillo, sin alegría y sin vida, hay un remedio sencillo: comienza a hablar con Dios de nuevo.

La oración no es un deber que hay que cumplir. ¡La oración es un privilegio! Tienes la oportunidad de hablar con el Creador del universo! Dios te está esperando para que tengas una conversación con Él, para que tu relación con Él pueda crecer.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué tan seguido hablas con tu mejor amigo/a? ¿Es menos o más seguido de lo que hablas con Dios?
  • ¿Has tratado alguna vez de orar las Escrituras a Dios? ¿Por qué crees que es importante?
  • Si la oración es una conversación ¿cómo has respondido a lo que Dios te ha dicho?

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