Devocional 13-06-19

VUELVE TU ROSTRO A DIOS

“Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego.” Daniel 9:3a (RVC)

Durante los últimos devocionales, hemos estado viendo como Daniel oraba durante un tiempo de crisis en su vida y la vida de Israel. Sus patrones nos muestran cómo podemos orar de tal forma que Dios nos responda.

Hasta ahora hemos aprendido que debemos:

Entonces, debemos expresar nuestros deseos con pasión.

Muchas de nuestras oraciones son cortas y secas. Hablamos sin pensar sobre lo que estamos diciendo. Tenemos memorizadas las palabras. No hay pasión o autenticidad.

La verdad es que, a Dios le importa más la sinceridad de tus oraciones que las palabras que utilizas. Las palabras correctas y las emociones equivocadas no funcionan con tu esposa. Tampoco funcionarán con Dios.

Los seres humanos estamos hechos a la imagen de Dios. Él muestra emociones. Él se enoja. Él se entristece. Él se alegra.

Dios no solo te ama. Dios te ama apasionadamente –emocionalmente.

Daniel describe su oración apasionada en Daniel 9:3ª “Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego” (RVC).

La palabra “suplicar” en hebreo significa “pedir con emociones”. Es una búsqueda seria. Es buscar con todo tu corazón. Es implorar.

Esa es una oración que Dios escuchará y responderá.

Me encanta está frase de Daniel 9:3a “Supliqué al Señor, mi Dios, con la siguiente confesión” (BLP).

Tal vez necesitas orar así por tu familia. Necesitas derramar tu corazón y descubrir tu alma ante Dios en su nombre. Tal vez necesitas hacer eso en favor de tu matrimonio o de tus finanzas.

Todos nosotros necesitamos hacer esa oración en favor del mundo que nos rodea. Se debe romper nuestro corazón cuando vemos la devastación de la guerra, hambruna y maldad en nuestro mundo. No deberíamos chismear sobre ello. Tampoco deberíamos publicar en redes sociales sobre ello.

Debemos derramar nuestro corazón y descubrir nuestra alma ante Dios, por causa de ello.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuándo oras, qué te produce tu pasión más profunda?
  • ¿Por qué recurrimos a las oraciones repetidas y memorizadas tan a menudo?
  • ¿Cómo puedes tener más pasión en tus oraciones?

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