Devocional 21-12-2021

Cómo Permanecer Entusiasmado toda la Vida

“Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración”. Romanos 12:11-12 (NVI)

Para poder lograr tus metas, tienes que poder mantener tu entusiasmo a largo plazo.

Ralph Waldo Emerson dijo, “Nunca lograrás nada grande sin entusiasmo”. Yo creo eso con todo mi corazón. Esa frase se ha hecho realidad en mi vida. Tienes que tener pasión, tienes que tener entusiasmo, o nunca llegarás a la meta.

La mayoría de las personas me considerarían una persona entusiasta, y lo soy. Pero no he sido entusiasta por una semana o un mes o un año. Mi entusiasmo no ha disminuido en cinco, diez o veinte años. He sido consistentemente entusiasta acerca de las metas que he fijado por más de 30 años.

¿Cómo puedes hacer eso? ¿Cómo te mantienes entusiasta día a día a pesar de los obstáculos, dificultades, callejones sin salida, presiones y críticas? ¿Cómo puedes ser entusiasta por más de 30 años?

Un pensamiento positivo no es suficiente. Tus habilidades psicológicas no son suficientes. Sumergirte en optimismo no es suficiente.

La forma de mantener tu entusiasmo por el resto de tu vida lo encuentras en la palabra: “entusiasmo”. La palabra entusiasmo viene de la palabra griega “en theos”. “theos” es el vocablo griego para Dios. Así que “en theos” significa “en Dios”.

Cuando estés “en Dios”, serás entusiasta. Ese es el tipo de entusiasmo que no se afecta por la economía o el clima o tus circunstancias. Es eterno porque estás sujeto a un Dios eterno. Estás en Cristo.

Pablo nos dice cómo conseguir esto en Romanos 12:11-12. Él dice: “Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NVI).

Si quieres cumplir tus propósitos este año, necesitas el poder de Dios para que te alegres en la esperanza, seas paciente en el sufrimiento y perseveres en la oración.

Te invito a hacer esta oración:

“Querido Dios, no quiero pasar otro día sin tu presencia en mi vida, toma cada parte de mi corazón. Te ofrezco mi cuerpo. Me dedico a ti. Por todo lo que has hecho por mí, me ofrezco como un sacrificio vivo en adoración espiritual a Ti”.

“Humildemente admito que necesito ayuda. Quiero que me ayudes a renovar mi mente. Ayúdame a pensar en la forma en que tú quieres que piense. Por favor perdona mi orgullo. No quiero tener un concepto más alto de mí, del que debo tener. Mi fe necesita desarrollarse, y necesito tu ayuda para tener las metas que se puedan medir de tal forma que yo las pueda dirigir. Perdona mis intentos de cambiar por mí mismo”.

“Quiero llenar mi vida con amor. Quiero llenar mi vida de Ti. Ayúdame a obtener ayuda de mis compañeros en mi taller de fe. Ayúdame a deleitarme en honrar a otras personas, a enfocarme en dar mi vida y dejar que tú te ocupes de mis necesidades. Quiero nutrir mi entusiasmo al estar en ti. Ayúdame a regocijarme en la esperanza, a ser paciente en la aflicción y a ser constante en la oración. Me entrego a ti. En el nombre de tu hijo Jesús. Amén”.

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