Devocional 21-10-17

Se cuenta que un médico que vivía en la montaña cercana a la ciudad, puso un anuncio en los periódicos, pidiendo un chófer para su coche. Se presentaron tres.

Uno por uno los recibió en su despacho, y les fue preguntando. Al primero le dijo:

-¿Qué tan cerca del precipicio, cerca de la carretera, es capaz de estacionar el auto?
El conductor, presumiendo su pericia contestó:
-Pues… a medio palmo.
-Bien, salga usted y espere ahí afuera, respondió.

Entró el segundo, y le preguntó lo mismo, a lo que éste contestó:
– Pues yo, a un palmo.

Entró el tercero:
-¿A qué distancia me pregunta usted? – exclamó- ¡Pues tan lejos como me sea posible!
– ¡Usted es el que me conviene! Queda usted contratado.

Frente a una tentación, lo más sensato es huir, contrariamente a lo que piensan muchas personas. Quizás el hecho de retirarse sin pelear se tome como una cobardía; sin embargo, quedarse no siempre es lo más sabio.

Si bien en Mateo 26:4, nos dice que debemos velar y orar para no caer en tentación, también nos dice que el cuerpo es débil y 1 Corintios 10:13, dice: “Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir”. (NTV)

Mucha gente, por tratar de verse como personas valerosas y fuertes han ido a hacer frente al peligro y, no habiendo calculado bien, han tenido grandes pérdidas. Lo mismo sucede con las tentaciones, muchos, creyendo estar firmes y tener dominio propio han pecado por no alejarse del peligro.

Dios siempre nos dará nos ayudará, porque junto con la prueba viene la fortaleza y la salida, pero no se nos pide permanecer y hacerle frente como sea.

Si estás enfrentando una tentación, no juegues con ella, no coquetees con el peligro ni te arriesgues a perder todo por no saber retirarte a tiempo. Familias destruidas por una infidelidad que pudo evitarse, vidas que se truncaron por un vicio nacido de la curiosidad, carreras profesionales arruinadas por decisiones mal tomadas y tantos otros ejemplos que podríamos dar de historias tristes por una decisión imprudente, basada en emociones o circunstancias.

Si estás enfrentando una tentación y ves que hay un peligro inminente porque podrías caer, ¡huye!, puedes correr a refugiarte en Dios, en Él estás a salvo del peligro.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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