Devocional 17-11-17

Cuentan que un hombre tocaba insistentemente la puerta de un avión que se preparaba para despegar, hacia una lluvia impresionante y una de las personas encargadas que estaba ya dentro del avión, le decía ya era tarde y que no podría tomar el vuelo, pero aun así él siguió llamando y pidiendo que lo dejaran entrar. Ante tanta insistencia abrieron la puerta para dejarlo pasar, entonces para sorpresa de todos descubrieron que la persona que llamaba a la puerta era el piloto.

¡Qué locura, tratar de viajar sin un piloto!

Cada día tomamos decisiones, emprendemos nuevos proyectos personales, familiares y ministeriales, que se parecen a un viaje y la pregunta es: ¿Quién es el piloto?

Apocalipsis 3:20 dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos” (NTV).

Como personas siempre estamos emprendiendo algo nuevo y determinante en nuestras vidas pero olvidamos y obviamos la necesidad de ser dirigidos por Dios, por ello es que muchas veces fracasamos y nuestro viaje se torna doloroso, peligroso y agotador.

Alguna vez te has preguntado o has oído estás palabras: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no funcionó mi matrimonio? ¿Por qué no resultó mi negocio? Y así podríamos seguir mencionando más cuestionantes que uno se hace cuando fracasa en algún área de la vida.

Dios está llamando a la puerta de tu vida porque desea ser el piloto de tu viaje, para que pueda llevarte a tu destino con tranquilidad, seguridad y con la confianza de que ese viaje será un éxito.

¡No comiences un viaje hasta estar seguro que Dios es tu piloto!

“(…) Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar” Éxodo 33:15 (NTV)

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Nov-17-2017-01

1 respuesta

  1. Raul Alejandro Martinez Guerra dice:

    «¿Y DONDE ESTA EL PILOTO?» Quienes logramos disfrutar de este disparatado filme podemos recordar las escenas de «locura» q vivieron tanto los tripulantes como los pasajeros de este vuelo. Haciendo una «analogia» pudiesemos «comparar» nuestras vidas con un viaje, en este caso por avion; imaginese un instante esta situacion. ¿Seria capaz usted fe tomar un vuelo, sin estar convencido de q sera personal calificado, quien le conducira a su destino? Supongo q NO. Del mismo modo, como leiamos en el versiculo, Dios nos esta tocando a la puerta, para conducirnos hacia el destino q tiene para nosotros y como ya lo hemos tratado en notas anteriores; deberiamos ya, estar «plenamente convencidos» q nos llevara hacia el Aeropuerto y pista de aterrizaje correctas. ¡Se les quiere, un abrazo!

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