Devocional 17-07-2021

El perdonado debería perdonar

“Sopórtense unos a otros y perdonen a quienes se quejan de ustedes. Si el Señor los perdonó, ustedes están obligados a perdonar”. Colosenses 3:13 (NBV)

Nosotros perdonamos porque hemos sido perdonados.

Dios espera que nosotros mostremos gracia a los demás porque Él mostró gracia a nosotros. Él demostró su amor enviando a Cristo a morir por nosotros, aun cuando nosotros todavía estábamos en rebelión a Él. (Romanos 5:8).

A veces es más fácil ser egoístas que mostrar gracia. Tú ves al cajero lento en la fila de la tienda de comestibles como una interrupción de cinco minutos a tu día en vez de ver a alguien que pudiera estar luchando por mantener su trabajo, alguien que acaba de recibir la peor noticia de su vida hace unos minutos atrás.

Tú ves a esa persona en tu familia que está luchando como alguien que te drena en vez de ver su desesperanza en una situación desesperante. Tú ves a la persona que se te atravesó en la carretera como un villano en vez de verlo como a alguien que necesita del amor de Dios.

Todos nosotros necesitamos el amor de Dios. Es por eso por lo que Jesucristo vino a este mundo. Y mostrarles a las personas gracia es recordar lo que Dios ha hecho por nosotros. La forma definitiva de Dios de mostrarnos su gracia es por medio del perdón. Y la forma definitiva que Él pide que mostremos gracia a otros es también por medio de nuestro perdón hacia ellos.

Las personas me preguntan con frecuencia, “¿Cómo consigo la fuerza para perdonar? No la tengo en mí”.

¡La verdad es que, yo no la tengo en mí tampoco! El único lugar donde he encontrado la fuerza para perdonar es recordando cuánto Jesús me ha perdonado a mí. A través de ese recordatorio, Él me da la fuerza y gracia para perdonar a otros.

Hay una historia sobre una mujer llamada Clara Barton, quien fundó la Cruz Roja Americana. Una amiga le recordó a ella sobre algo particularmente cruel que alguien le había hecho años atrás. La amiga le preguntó, “¿No te acuerdas?”. Su famosa contestación fue, “No, yo recuerdo distintivamente haberlo olvidado”.

¿Qué necesitas olvidar? ¿A quién necesitas perdonar? Si tú no perdonas, no podrás ser capaz de disfrutar la visión de Dios para el resto de tu vida ya que estarás atrapado en el pasado. Pero cuando tú perdonas, podrás seguir hacia adelante con tu vida.

Perdonar no significa que la persona que te hizo daño tenía la razón. Y no vuelve correcto lo que esa persona hizo. Tú puedes perdonar, y ellos todavía tendrán que enfrentar las consecuencias de lo que sucedió.

Cuando perdonar a alguien parezca imposible, recuerda una cosa: Jesús te perdonó.

Reflexiona sobre esto

  • ¿Cómo podría el resentimiento y la amargura mantenerte alejado de cumplir tu propósito?
  • ¿Qué debes soltar para que así, con la ayuda de Dios, puedas perdonar y mostrar gracia a otra persona?
  • ¿Cómo podría alguien ser afectado mediante tu perdón?

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