Devocional 16-08-19

DIOS ESTÁ ESPERANDO QUE PLANTES UNA SEMILLA

Ciertamente les aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero, si muere, produce mucho fruto” Juan 12:24 (NVI).

¿Qué hace un agricultor cuando tiene un campo estéril que no produce ganancias? No se queja de él. ¡No tiene ni siquiera que orar por él! Él simplemente sale y comienza a plantar semillas, porque nada ocurrirá hasta que plante las semillas. Puede orar todo lo que quiera, pero eso no producirá una cosecha. Tiene que plantar semillas.

Tal vez piensas que estás esperando en Dios. Crees que estás esperando en Dios por ese trabajo. Piensas que estás esperando en Dios por un cónyuge. Piensas que esperas en Dios por la bonanza. Dios dice, “¿Crees que esperas en mí? ¡Yo te estoy esperando a ti! Estoy esperando que plantes una semilla”.

Todas las cosas en la vida comienzan como una semilla: una relación, un matrimonio, un negocio, una iglesia. Y nada sucede hasta que se planta la semilla.

¿Por qué Dios requiere que plantemos una semilla? Por qué plantar es un acto de fe. Tomas lo que tienes y lo das. ¡Eso requiere fe! Y da gloria a Dios.

Jesús describe ese principio de la siembra y la cosecha cuando trataba de explicar porque había venido a la tierra a morir en la cruz. En Juan 12:24 Jesús dice, “Ciertamente les aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero, si muere, produce mucho fruto” (NVI). Jesús estaba diciendo, “Las personas se salvarán e irán al cielo por mi muerte y resurrección. Yo plantaré una semilla, y la semilla será mi vida”.

Aquí está la ley de la siembra y la cosecha: Cuando tienes una necesidad, planta una semilla. Cualquiera que sea tu necesidad – más tiempo, más energía, más dinero, más apoyo, más relaciones, más sabiduría – sólo planta una semilla. Si necesitas más tiempo, dale más tiempo a tus hijos. Si necesitas más dinero, dale algo a alguien en necesidad. Si necesitas más sabiduría, comparte de la sabiduría que tengas con los demás. ¡Date a ti mismo!

Puede no hacerte sentido que des algo de lo que necesitas más. Pero esa es exactamente la clase de actitud que Dios quiere bendecir y que producirá fruto en tu vida. Cuando tengas una necesidad, no te quejes de ello, no desees sobre ello, ni siquiera tienes que orar por ello – ¡Solamente planta una semilla!

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué necesidad has estado esperando que Dios provea?
  • ¿Qué piensas que Dios podría estar esperando de ti que hagas a cerca de esa necesidad? ¿Qué semilla puedes plantar el día de hoy?
  • ¿Qué efecto ves en ti mismo y en otros cuando plantas una semilla y pones de ti mismo? ¿Cómo construye Dios tu carácter a través de esto?

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