Devocional 15-07-17

El diccionario define la palabra rehabilitación como el conjunto de procesos que tienen la finalidad de volver a habilitar, restablecer o recuperar algo. Existe un área dentro de la fisioterapia llamada rehabilitación física, la cual está vinculada a los tratamientos que desarrolla una persona para recobrar la condición o el estado que perdió a causa de una enfermedad u otro tipo de trastorno de salud.

Las tareas que se realizan durante este periodo pretenden que el individuo mejore su movilidad y sus habilidades físicas a partir de ejercicios, masajes y otras técnicas. Muchas veces las lesiones que afectan a los músculos, los ligamentos, los tendones, las articulaciones y los huesos, suelen requerir tratamientos sin los cuales no se podría recuperar la fortaleza física.

Supongamos que una persona sufre un accidente automovilístico y el impacto le provoca una fractura en la pierna izquierda. Tras una intervención quirúrgica por muy exitosa que haya sido, el individuo deberá recibir un tratamiento de rehabilitación física a cargo de un especialista para estar en condiciones de volver a caminar y luego, poco a poco, retomar su vida normal sin restricciones.

Ahora, cuando hablamos de la condición espiritual en el ser humano un factor importante que debemos reconocer es que todos llegamos a la vida con todo tipo de pecados, en otras palabras, estamos inhabilitados desde nuestro nacimiento para recibir la gracia y el favor de Dios.

Pero llegar a los pies de Jesús y recibirlo como Señor y Salvador, es similar a una operación que nos permite sanar de la condición pecaminosa en la que nos encontramos, pero luego debe venir el proceso de rehabilitación.

Efesios 4:13 dice: “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Versión Reina-Valera 1960

El camino no termina cuando reconocemos la necesidad de Dios. Comprende: no somos salvos únicamente por reconocer la muerte de Jesús como paga por nuestros pecados, ese es sólo el principio de un camino de rehabilitación para convertirnos nuevamente en hombres y mujeres similares que estén a la estatura de Cristo. Mateo 24:13 dice: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Versión Reina-Valera 1960

Génesis 1:26 dice que somos creados a imagen y semejanza de Dios, pero qué lejana parece estar toda la humanidad hoy de todo eso. ¡Ánimo, no todo está perdido! Jesús hizo una promesa, Juan 14:23 dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Versión Reina-Valera 1960

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Julio-2017

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