Devocional 12-09-2021

Deja que tu dolor te acerque más a Dios

“Nos vimos tan aplastados bajo tanta presión, que temimos no salir de allí con vida… Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que puede hasta resucitar a los muertos. Él nos libró de la muerte…” 2 Corintios 1:8-10 (NVB)

Cuando te sucede algo doloroso, tienes que tomar una decisión: puedes correr hacia Dios o puedes huir de Dios.

Si estás huyendo de Dios, ¿hacia dónde estás corriendo? ¿quién podría ayudarte más en tu dolor que Dios?

En los años transcurridos desde la muerte de mi hijo he tenido que elegir una y otra vez correr hacia Dios. De hecho, en esos años he pasado más tiempo a solas con Dios que en todos los años anteriores de mi vida juntos. ¿Por qué? Porque el dolor tiene una forma de acercarte a Dios.

¿Cómo te acercas a Dios cuando estás sufriendo? Lo primero que debes hacer es decirle exactamente cómo te sientes. Es lo que haces naturalmente cuando ves un desastre como un huracán o un terremoto y gritas: “¡Dios mío!”

Incluso si gritas: “Dios, esto no me gusta. Estoy loco. Estoy molesto”, eso también te acerca a Dios en oración. Se llama oración de lamento.

Necesita aprender a adorar a Dios en todas las fases del dolor. En otras palabras, usa la oración para expresar conmoción, descargar tu dolor y luchar con tus emociones. Entregas tu vida a Dios cuando no sabes qué camino tomar. Le pides a Dios que use el dolor para bien en tu vida. No reprimes ninguna emoción. Le dices a Dios exactamente lo que estás sintiendo y te acercas a Él.

Haces lo que hizo Pablo en 2 Corintios 1:8-10: “Nos vimos tan aplastados bajo tanta presión, que temimos no salir de allí con vida… Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que puede hasta resucitar a los muertos. Él nos libró de la muerte…” (NBV).

He visto a tantas personas transformadas por el proceso de aprender a adorar, confiar y acercarse a Dios cuando tienen dolor. Han aprendido que Dios nunca está más cerca de las personas que cuando tienen el corazón quebrantado.

No desperdicies tu dolor. Deja que te haga volver a Dios, pasar más tiempo con Él y su Palabra, y recordar sus promesas.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿A qué o a quién acudes con más frecuencia cuando experimentas algo doloroso?
  • ¿Cómo te ayuda la Palabra de Dios en tu dolor?
  • ¿En qué formas Dios puede convertir tu dolor en algo bueno para tu vida o en la vida de otra persona? ¿De qué manera ya Dios ha hecho esto en tu vida?

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