Devocional 10-08-16

Estudiando Lucas 14:25-33 encontramos que se repite tres veces la frase: “No puede ser mi discípulo”

La primera:

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”. Lucas 14:26

El uso de la palabra aborrece aquí significa “amar menos” en Mateo 10:37 Jesús lo dijo de esta manera: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí…” Por lo tanto, el discípulo seguidor de Jesús, debe amar a Dios más que a su propia familia. Claro, eso no quiere decir que debe dejar de dar amor a sus seres queridos, al contrario, debe amarlos como se ama a sí mismo.

La segunda:

“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:27

¿Cuál es la cruz de la que hablaba Jesús? ¿Qué significa? Para Jesús era algo que Él aceptó voluntariamente, implicaba dolor y sufrimiento, era dar la vida para rescatar a los demás. Y sobre todo soportar la humillación y la burla de quienes Él vino a Salvar.

Si el creyente no está dispuesto a cumplir esta condición, Jesús dijo: “No puede ser mi discípulo”.

La tercera:

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:33.

Esto me recuerda al joven rico que se acercó a Jesús para preguntar acerca de la vida eterna: “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.” Mateo 19:21. Qué triste la historia de este joven, había cumplido con todos los mandamientos de Dios, pero desobedeció el último mandamiento que Jesús le dijo. Amó tanto su riqueza y posiciones que terminó alejándose de Dios.

Ahora, renunciar a todo lo que posees, no quiere decir que vendas tu casa, auto o bien material para que se lo des a la Iglesia. Claro que no, no creo que Dios quiera eso para ti. Lo que quiere decir es que no acumules riquezas olvidándote de Dios, ni pongas a tus posesiones en primer lugar antes que a Jesús. Despréndete de las cosas terrenales y ayuda a los necesitados cuando tengas oportunidad para hacerlo. Da de gracia lo que recibes de gracia.

¿Eres un verdadero discípulo? Si aún no lo eres, nunca es tarde para empezar, sólo necesitas acercarte a Dios, estar a cuentas y pedirle que Él te guíe.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Devocional Agosto [Recuperado]

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