Devocional 09-09-2021

No permitas que la amargura te desgaste

“Una piedra es pesada, y la arena es también, pero el resentimiento causado por el necio es aún más pesado”. Proverbios 27:3 (NTV)

Cada vez que respiras amargura, sofocas tu espíritu.

La amargura no sólo ahoga tu felicidad y tus emociones saludables. También estrangula tu espíritu. Cuando tienes amargura en tu corazón, no puedes respirar espiritualmente.

La amargura sólo te oprimirá y deprimirá tu espíritu. Proverbios 27:3 dice: “Una piedra es pesada, y la arena es también, pero el resentimiento causado por el necio es aún más pesado” (NTV).

Elegir la amargura es como elegir llevar una carga enorme contigo dondequiera que vayas, todo el tiempo. Es una carga innecesaria, pero has tomado la decisión de soportarla.

A veces puedes pensar que puedes herir a la persona que te lastimó aferrándote a lo que sucedió: puedes pensar que, al permanecer disgustado con ella, esa persona se va a sentir miserable.

Pero la amargura es un arma sin valor. No hace daño a la otra persona. Sólo te hace sentir miserable.

La persona que te lastimó probablemente ni siquiera es consciente de que estás pensando en ella todo el tiempo. La amargura es como beber veneno y esperar que mate a la persona que te lastimó. Pero esa persona está en algún lugar, cenando tranquilamente y pasándola de lo mejor. ¡Ni siquiera está pensando en ti! Ya ha seguido adelante con su vida. Será una pérdida de tu tiempo seguir tratando de usar la amargura como arma. Sólo te vas a lastimar.

Puede que alguien te haya lastimado hace mucho tiempo, y lamento que hayas tenido que experimentar ese dolor. Pero aquí están las buenas noticias: ¡Ya no pueden hacerte daño! La única manera en que pueden seguir lastimándote es si decides aferrarte al dolor y repetirlo una y otra vez en tu mente. La Biblia dice en Job 18:4: “Aunque con enojo te arranques el pelo, ¿se destruirá la tierra por eso?”  (NTV).

No tienes que aferrarte a tus heridas. Suelta tu dolor. Entrégaselo a Dios. Cuando lo hagas, respirarás el aire fresco y dulce de la libertad y podrás seguir adelante.

Reflexiona sobre esto:

  • Durante la pandemia, hay muchas cargas sobre las que no tienes elección. Pero la carga de un dolor pasado no es una de ellas. Puedes elegir llevar o no ese tipo de carga. ¿Qué necesitas para tomar la decisión de rendirte a Dios hoy?
  • ¿Se ha perpetuado la amargura en tu familia? Si es así, ¿qué se necesita para romper ese ciclo?
  • ¿Por qué experimentas la libertad cuando entregas tu dolor a Dios?

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