Devocional 08-09-16

Un comediante reconocido por su gracia y carisma dijo algo interesante: “Cada vez que regreso a mi casa después de realizar un show observó los videos de la presentación que realicé, pero exclusivamente para ver mis errores, si noto una parte en la que no pude cumplir con mi objetivo de hacer reír a mi audiencia, entonces, tomo nota y lo corrijo, esto me ayuda a mejorar…”

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan. Proverbios 4:18-19

Sería interesante tomar el ejemplo de este comediante en la vida cristiana. La palabra de Dios menciona que sus hijos deberíamos encontrarnos como la luz de la aurora, en crecimiento hasta que el día sea perfecto. Sin embargo, muchos ni siquiera tenemos conocimiento de nuestros propios errores y por tanto continuamos tropezando en lo mismo.

El Rey Salomón escribió: “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza” Prov. 14:23 NVI.

Todos queremos mejorar y alcanzar nuestros objetivos el día de mañana, pero lamentablemente no nos concentramos en hacerlo, en observar nuestros errores para que después no los volvamos a repetir. Para ser un exitoso comediante este hombre tuvo que poner dedicación, compromiso, diligencia y perseverancia, y es obvio que si deseamos alcanzar algo debemos hacer lo mismo.

Tenemos el conocimiento que como hijos de Dios nuestro objetivo debe ser el crecimiento para llegar a la altura de Jesús, entonces; ¿Por qué no somos mejor que antes? Este momento quiero animarte a analizar el estado en el que te encuentras y en lo que tienes que cambiar para que mañana seas mejor que hoy. Si un día dijiste: “Me gustaría ser un gran evangelista” ¡Entonces, empieza a meditar en la Palabra de Dios, ora, y sal a enseñar! Si hoy no pudiste empezar por miedo o tiempo, entonces prepárate para corregir ese error. En el camino descubrirás cosas que te ayudarán a superarte y mejorar como persona.

Una noche, después de la magnífica participación de la orquesta sinfónica, una dama que había asistido al concierto le dijo al famoso violinista: “¡Señor, yo daría mi vida por tocar el violín como usted!” El violinista la miró y le respondió: “Señora, yo ya he dado mi vida”.

Recuerda: ¡Si quieres ser mejor persona esfuérzate y dedica tiempo a mejorar! ¡Si quieres ser como Jesús da todo de ti!

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Devocional septiembre

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