Devocional 08-06-17

Ocurrió que en el año 1970 en España, un muchacho llamado Gabriel trabajaba como cartero para la oficina de correos en la ciudad de Mallorca, pero fue destituido drásticamente tras una serie de irregularidades detectadas por sus superiores y también por las continuas quejas de los usuarios del servicio. En ese momento se inició una larga investigación que se extendió por dos años en la que llegaron a intervenir autoridades estatales y policiales.

En marzo de 1972 un fiscal presentó una denuncia formal contra Gabriel acusándolo de hurto y custodia de documentos privados. El informe decía que el muchacho de apenas 20 años no entregó 42.768 cartas, de las cuales abrió más de 35.000 y el resto las dejó sin entregar. Miles de esas cartas tenían carácter de urgente y muchas otras contenían dinero y cosas de valor. Sólo los cheques y el dinero en efectivo equivalían a unos 50.000 euros.

Por este crimen el fiscal encargado del caso propuso una condena de 9 años por cada carta no entregada (384.912 años en total) y una multa de 19 millones de euros. Hasta la fecha este es el intento de sentencia más largo de la historia.

Aunque parece descabellado, hoy en día existen hombres con condenas que exceden los 160 años y tienen múltiples cadenas perpetuas. Esto ocurre porque una sola persona es acusada por varios delitos y cuando se comprueba su culpabilidad, las sentencias se suman una tras otra, pudiendo llegar a encierros carcelarios exageradamente largos y a la imposición de elevadas cantidades de dinero como multa.

La Biblia dice que los pecados también se pueden acumular:

“Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios ha tenido presentes sus maldades.” Apocalipsis 18:5 Versión Dios Habla Hoy

Esto no significa que un pecado o dos pasan desapercibidos porque Dios está ocupado con los que han cometido una cantidad mayor de transgresiones a su ley. Mateo 12:36 dice que daremos cuentas por cada una de las palabras ociosas que salgan de nuestra boca, es decir, cada pecado será juzgado individualmente.

¿Qué podemos hacer ante esta realidad?, 1 Juan 1:9 dice:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Versión Reina-Valera 1960

Escucha la invitación que Dios te hace para restaurar tu vida, no sea que sin querer te encuentres desafiándolo y acumulando juicio sobre tu vida. No dejes pasar el día sin confesar cualquier pecado que hayas cometido.

¡Jesús te espera con un regalo de perdón y salvación!

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Abril-2017

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