Devocional 05-10-16

La mayoría de las personas se acerca al trono de Dios cuando tiene un pedido especial para hacerle, pero son pocos los momentos de nuestra vida que disponemos de un tiempo importante para darle gracias.

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias. Salmos 103:1-4

David era un hombre agradecido, él se decía así mismo: “Bendice, alma mía, a Jehová” Bendecir a Dios hace referencia a “Alabar, exaltar para expresar gran satisfacción y felicidad por su presencia”.

Posiblemente habían momentos en los que olvidaba darle gracias a Dios, pero él se ordenaba así mismo y decía “alma no te olvides lo que Él te ha dado, Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todos tus heridas y calma tus dolores, el que te rescata del hoyo donde te has metido y todavía el que te luce de favores y sus misericordias” ¡Cómo no dar gracias!

El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación !cómo se goza! Salmos 21:1

David no estaba agradeciendo por su fama, riqueza y poder, aunque seguramente también lo hizo, pero su principal motivo de gratitud, por el cual llenó el libro de salmos, fue por su salvación y la obra que Dios hizo en su vida.

No está mal agradecer a Dios por un buen trabajo, una casa, salud, por nuestra familia; lo malo es que ese sea el motivo por el cual buscamos a Dios; entonces, cuando estas cosas nos llegan a faltar nuestro corazón se amarga y dejamos de adorar y darle gracias. No ser agradecido implica que tenemos en poco el sacrificio de Cristo, que nos importa muy poco el precio que Jesús pagó para salvarnos y que en realidad demostramos cuán poco le amamos.

¿Cuándo ha sido la última vez que te has acercado a Él solamente a darle gracias? Es una buena oportunidad para agradecerle por lo satisfecho y feliz que te sientes al haberlo conocido, alabarlo y adorarlo porque un día bajó de su trono, se quitó su corona para ir a una cruz, siendo humillado y degradado para pagar el precio de nuestra libertad. Por lo que hizo y sigue haciendo por ti hasta el día de hoy.

¡Hoy es el mejor día para dar gracias a Dios!

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Devocional septiembre

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