Devocional 02-12-2021

Obedece a Dios, Sin Importar lo que Pase

“Estoy decidido a obedecer tus decretos hasta el final”. Salmo 119:112 (NTV)

La vida es un maratón, no una carrera de 100 metros. Y Dios desea que te comprometas a obedecerlo, así como un atleta que corre larga distancia se compromete a un maratón. Él desea que estés involucrado durante toda la carrera.

Salmo 119:112 dice, “Estoy decidido a obedecer tus decretos hasta el final” (NTV).

¿Has tomado esa decisión? Yo lo hice. Yo estoy determinado a obedecer a Dios hasta que muera. Y por eso, he experimentado bendiciones que sobrepasan mis sueños más alocados.

Salmo 119:33-34 lo dice bien: “Enséñame tus decretos, oh, SEÑOR; los cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento y obedeceré tus enseñanzas; las pondré en práctica con todo mi corazón” (NTV).

“Sólo dime qué hacer…” ¿Te has sentido alguna vez como que Dios no te dice qué debes hacer? Eso quizás sea porque tú no estás haciendo lo que Él ya te dijo que hicieras.

Filipenses 3:16 dice, “Debemos vivir de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado” (NBV).

Después que obedezcas lo que Dios ya te ha hablado, Él te enseñará más cosas.

Dios no juega juegos. Quizás puedas decir, “Dios, dime qué hacer y luego yo decidiré si lo hago o no”. Pero así no es como Dios trabaja. Dios desea que digas, “Yo haré cualquier cosa que me digas que haga, sin importar lo que pase”. Eso es fe.

Simplemente acumular conocimientos no es fe. La fe necesita incluir acción. De hecho, la Biblia dice, “La fe sin acciones está muerta” Santiago 2:26 (NBV).

¿Cómo está tu fe? ¿Estás negándote a seguir algunas de las instrucciones de Dios y encontrando que tu fe está muerta?  ¿O estás obedeciendo lo que Dios te ha hablado y creciendo en tu fe?

Si te has dado cuenta de que hay algunas áreas en tu vida en donde no estás obedeciendo lo que Dios te ha hablado, ora esto conmigo:

“Padre, hay muchas áreas en mi vida donde yo sé lo que tú deseas que haga, pero no lo he hecho. Y lo siento. Por favor perdóname por mi desobediencia. Me he dado cuenta que era falta de fe. Yo no estaba confiando que tú sabes mejor. Te pido que me des la fortaleza para seguir tus instrucciones de inmediato, por completo, con gozo y continuamente por el resto de mi vida. Oro en el nombre de Jesús. Amén”.

No importa dónde has estado en el pasado. Desde hoy en adelante, te puedes comprometer a obedecer a Dios por el resto de tu vida. No te arrepentirás.

Reflexiona sobre esto

  • ¿Cuáles son algunas diferencias entre una carrera corta a toda velocidad y un maratón? ¿Has estado tratando la fe como si fuera una carrera o como un maratón?
  • Ya que la fe es más que un maratón, ¿Qué ajustes pudieras hacer en tu vida de tal forma que puedas correr bien la carrera completa?
  • ¿Cómo has visto tu fe crecer mientras has obedecido a Dios?

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