Corazón de robot

¿Cuantas veces hemos visto con admiración la capacidad que tiene un robot para realizar ciertas acciones? Mientras la tecnología avanza, seguimos observando como lo que alguna vez consideramos exclusivo para el ser humano, se convierte en materia fácil de una máquina programada.

Aprendí a tocar violín a los once años y tardé mas de un año en lograr un sonido medio parecido al de este robot (la verdad me costó mucho). Ahora una máquina, creada para hacer tareas que faciliten la vida del ser humano, ha logrado hacer mucho más que eso (incluso en su apariencia es cada vez mas similar al hombre).

Es curioso que a veces nosotros, terminamos pareciéndonos a ellos. Hacemos y hacemos cosas día tras día y perfeccionamos habilidades descuidando lo que solo nosotros tenemos: la esencia, la verdadera vida, un corazón de carne y sangre que puede sentir, amar, apasionarse y creer. Lo que más importa no es lo que hacemos sino lo que somos.

¿Es posible que un corazón de carne se convierta en un corazón de lata? Pues existe un ingrediente que logrará una transformación gradual pero muy efectiva : la altivez.

Hubo un hombre en la Biblia que lo vivió por experiencia. Él había comenzado muy bien, la sangre de pasión por Dios corría por sus venas, había vida en sus sueños y obediencia en su andar, todo le salía bien … “Pero cuando se hizo fuerte, su corazón se enalteció para su ruina. Puedes comenzar muy bien y terminar muy mal.

Es allí donde me doy cuenta que muchos hijos de Dios podemos tener un corazón de robot. Sabemos orar, ir a la iglesia, cantar, hablar palabras bonitas; pero descuidamos lo mas importante, a la persona misma de Dios. Sabemos realizar las acciones pero descuidamos la esencia, creemos conocer a Dios pero no dependemos de Él porque, tal vez, hemos obtenido lo que estábamos buscando.

Nos es suficiente comenzar bien, es necesario permanecer y cuando estemos en la cima no olvidar al Dios que nos llevó hasta allí. Que tu mayor éxito (conseguir lo que querías), no te conduzca a tu peor fracaso (perder a Dios en tu vida).

¿Cómo mantener un corazón de carne ?

 1.Buscar a Dios
Significa reconocer diariamente que lo necesitamos más que ayer. Darle un lugar de prioridad en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestro día.

 2.Cuidar mi actitud (dejar la soberbia)
Cuando obtengamos grandes logros o buenos resultados, recordemos reconocer que todo lo bueno que tenemos viene de Dios; por más esfuerzo humano que hayamos puesto en nuestra tarea, la vida y todo lo que ésta incluye, nos la ha dado Él. Reconozcámoslo de palabra y acción.

3.Aprender a “reaprender”
 Podemos llevar mil años de cristianos, pero sinceramente, nos falta mucho por conocer a Dios (Él es eterno y mil años en la eternidad, son muy poco).

 Es necesario reaprender quién es Dios, no ser como un robot programado sino ser transformados constantemente en nuestra relación con Él, hacer de esa relación algo nuevo y fresco diariamente. No creer que ya lo sabemos todo, sino reconocer que cada día necesitamos a Dios y hay algo de El que aun no conocemos.

Laura Guerrero. Estudiante de música.
Salmista ministerio de Alabanza Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción.

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