Cannabis medicinal: ¿verdad o mentira?

Foto por Matthew Brodeur en Unsplash

¿Es el Cannabis, tradicionalmente conocido como marihuana, una planta “medicinal”?

Con esta pregunta, implícita o explícita, muchos actores de nuestra sociedad, de diferentes edades, formación, ocupación, cultura, se han acercado al conocimiento de esta planta de origen asiático y europeo cuyo nombre científico es Cannabis sativa. Pero, ¿cuál es la verdad detrás de las propiedades medicinales que se le atribuyen?, acaso, ¿su efecto en el ser humano va mucho más allá de los efectos psicoactivos que llevó a que en el año 1930 la Agencia Antidrogas de Estados Unidos la considerara una droga de uso ilícito?

En épocas tan antigüas como el año 2600 A.C., en China, India, Grecia, entre otros países, y luego en los siglos XIX al XX, otras naciones como Inglaterra y Estados Unidos, llegaron a incluirla como medicamento de referencia en textos médicos para el manejo de dolores de cabeza. Sin embargo, hasta ese momento se desconocían sus características químicas en virtud de las cuales se generaba su acción analgésica, dando lugar a un uso indiscriminado de la misma, que llevó a que muchos de sus usuarios, conocedores de una verdad a medias, cayeran en el manejo irresponsable de esta sustancia en escenarios de recreación, amparados por una falsa “seguridad” en su consumo, justificada en sus efectos medicinales.

En las últimas décadas se ha llegado a comprender en qué radican, químicamente hablando, los efectos de esta planta. Se sabe que, dentro de sus más de 400 compuestos químicos, los más importantes son los cannabinoides o fitocannabinoides, especialmente el Tetrahidrocanabinol (THC) responsable de los efectos psicoactivos adictivos; y el Cannabidiol (CBD) al que se le atribuyen los efectos medicinales. Sin embargo, los estudios aún incipientes en modelos celulares y animales, indican que el efecto del CBD no es posible conseguirlo sin que esté presente el THC.

¿Cómo actúan en el organismo?

Respecto al cómo actúan los fitocannabinoides al entrar al organismo humano, se sabe que lo hacen a través de un sistema de señales que asegura la comunicación y el funcionamiento normal de nuestras células y órganos llamado el sistema endocanabinoide, descubierto desde 1988, que consta dos grandes componentes:

  1. Receptores CB1 y CB2, ambos estructuras a los que se unen estas moléculas y que se encuentran presentes de forma natural en la superficie de las células de todo nuestro cuerpo, incluyendo sistema nervioso, inmune, piel, músculo, hueso, sistema endocrino, gastrointestinal, reproductor, urinario, cardiovascular, entre otros.
  2. Los Endocannabinoides, moléculas que en su composición química son idénticos a los fitocannabinoides, pero que de forma natural se producen en el cuerpo humano bajo condiciones estrictas de estrés: La Anandamina (AEA) y el Araquidonil glicerol (AG), los cuales, una vez son utilizados por nuestro organismo para asegurar que el cuerpo recupere su equilibrio funcional, son eliminados completamente, sin generarse depósitos en nuestro cuerpo.

Comprender esto nos hace ver que una verdad a medias se convierte en una mentira, y solo conociendo la verdad completa seremos libres. A la luz del saber que la ciencia nos ha brindado acerca de la composición y mecanismo de acción de esta planta, podemos afirmar que hablar del Cannabis medicinal es verdad, pero, afirmar que es totalmente seguro, es una mentira.

Como medicamento que es, al igual que los demás medicamentos, tiene efectos adversos, contraindicaciones y una serie de consideraciones que hacen que su uso deba estar sujeto a la más estricta rigurosidad del saber médico.

Dentro de sus efectos adversos se encuentra la acción psicoactiva y adictiva que ha traído daño físico, emocional y familiar tanto a jóvenes como a adultos al llevarlos a vivir una falsa salida y solución a muchas de sus realidades. Como contraindicaciones se halla, entre muchas, el embarazo por sus efectos nocivos sobre el bebe en formación en quien impide la maduración del sistema nervioso.

En las consideraciones e indicaciones que orienten a su uso, los médicos siguen investigando, pues aunque se ha hallado un efecto analgésico en casos de dolor crónico asociado a enfermedades como la Esclerosis Múltiple, el Lupus, la Artritis, el Cáncer, Quemaduras, Enfermedades de la piel, manejos de epilepsias, entre otras, que no responden a otro medicamento, sigue siendo una realidad que el efecto psicoactivo está presente al momento de prescribirlo, y aunque la investigación científica busca priorizar el efecto terapéutico, no ha sido posible desligarlo del psicoactivo. Se requiere establecer la dosis, la frecuencia o la duración del uso del mismo por prescripción del médico, único indicado para formular su uso en los países donde se ha autorizado su empleo medicinal, en función del riesgo – beneficio según cada paciente.

Toda verdad a medias es una mentira, Jesucristo dijo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Los ojos de Dios están sobre la verdadera ciencia y habiendo dado su vida por nosotros y nuestras generaciones, la verdad que el saber científico ha generado en torno a la composición química del Cannabis, nos revela cómo el amor de Jesús por nuestras generaciones, sigue alcanzándolas para traerles libertad y vida.

Este saber científico nos brinda la posibilidad de ser libres de la mentira que afirma que Cannabis es totalmente seguro, la mentira que ha desencadenado la adicción destructiva de nuestros jóvenes. Cannabis medicinal, es eso, un medicamento, con el efecto adverso psicoactivo y adictivo que seguirá destruyendo a nuestras generaciones mientras no se comprenda su verdadera naturaleza.

Dios puso bajo nuestra responsabilidad la administración de recursos, entre estos las plantas con todas sus propiedades, y de ninguna manera podemos hacer uso de esta planta bajo la premisa de una verdad a medias; es medicinal, pero también es psicoactiva, y así como no andamos usando morfina o medicamentos antihipertensivos indiscriminadamente, sino bajo estricta prescripción y vigilancia médica, no podemos promover o siquiera considerar el uso indiscriminado fuera de prescripción y vigilancia médica de Cannabis.

Estamos en deuda con nuestras generaciones, así que hagamos uso de esta verdad para que ellas puedan ser verdaderamente libres.

Maria Claudia Barrera Céspedes
(Microbiologa Industrial, Medico General Residente de la Especialización en Terapéuticas Alternativas y Farmacología General. Fundación Universitaria Juan N. Corpas

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