La intimidación no nos detiene

¿Quién de nosotros ha podido escapar de la intimidación en momentos determinantes en nuestra vida?

Puede pasar que aunque estemos capacitados para enfrentar una circunstancia, podríamos quedar paralizados frente a ella a causa de la intimidación.

La raíz de toda intimidación es el temor.

La única forma de luchar contra esta raíz … es que esté más profunda y presente en nuestra vida “la palabra de Dios”.

En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor.

Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios, 1 Juan 4:18 (NTV).

Reconocer el Perfecto amor de Dios y experimentarlo sobre nuestra vida, puede expulsar toda raíz de temor y así activar ese valiente que tiene la capacidad de hacer desaparecer la voz de la intimidación y avanzar  para honrar a Dios con cada conquista!

Que la intimidación desaparezca al recordar el gran amor que llevó a Jesús a esa cruz, te baño con su amor y hoy te da la victoria sobre todo temor.

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