26/09/2011
Límites sanos
Lucas 5:1-11
Por: Bernardo Stamateas
El establecer límites es una de las características de las personas que están sanas en sus emociones.
Límite es una frontera invisible, que nos hace sentir bien, nos da seguridad, haciéndonos independientes y marcando la diferencia entre quién soy yo y quién el otro.
En el mundo natural todos establecemos límites y son puestos de acuerdo a nuestra crianza y, especialmente, a nuestra ubicación en el sistema familiar.
El hijo mayor: llega cuando los papás son jóvenes aun, es el sobreprotegido, el primer amor, la primera sonrisa, el primer embarazo y todas las expectativas están puestas sobre él. Tiene que ser un ejemplo, por eso es el más exigido, no se le permite un error; es crítico y analiza a los demás. Le cuesta divertirse porque lo asocia con inmadurez, no sabe pedir ayuda y pretende el cónyuge perfecto, los hijos perfectos, la casa perfecta. Es muy meticuloso con sus cosas.
El hijo menor: es el bebé. No se ve desplazado por nadie, siempre será el bebé de la familia. Es indisciplinado, posterga, llega tarde y falta. No le gusta que se le exija mucho, es alegre y, a veces, desprolijo.
El hijo del medio: tiene cosas heredadas de sus hermanos, es el que menos rinde en los estudios, introvertido, no le gusta que lo corrijan, tiene miedo a los fracasos y facilidad para compartir.
El hijo único: es el rey, muy independiente, no le gusta que lo corrijan, que lo critiquen, no sabe compartir, ni divertirse y estar con niños.
Todos ocupamos un lugar en nuestra familia, y eso marcará qué límite establecer:
físico o emocional.
Límite físico
Nuestro cuerpo está marcado y distinguido, cada nervio cubierto por una membrana, cada órgano tiene su límite, la piel marca un límite.
Todo lo que hay debajo de la piel es nuestro, y todo lo que hay hacia afuera no nos pertenece. Por ejemplo:
El límite del orador, es la distancia que lo separa de quienes lo escuchan.
Hay una distancia entre los amigos, otra entre la pareja, entre la mamá y su bebé, etc.
Todos tenemos un límite físico y es muy molesto cuando alguien lo invade.
Límite emocional
Es el que determina quién tiene acceso a nuestra privacidad, a la intimidad, los miedos, las ideas más profundas.
Hay personas que no pueden establecer ningún límite.
Leí una vez que los abusadores sexuales saben a quién abusar porque huelen a las personas que tienen dificultades de poner límite, físico o emocional.
Si cuando éramos niños no nos respetaron, fuimos invadidos permanentemente, nuestras ideas y emociones no importaban; si tuvimos padres sobreprotectores, que nos forzaban a pensar como ellos y que compartiéramos todo lo que nos sucedía, no tuvimos privacidad; si fuimos abandonados, seguramente nos costará establecer límites.
Estamos en una sociedad que no respeta los límites; hay chicos que son pichones de sicópatas, tienen problemas con las maestras, con la policía, con los padres.
Cuando una persona es abandonada emocionalmente, se refugiará en su mundo y no tendrá sus propios límites ni respetará los límites de los demás...
Falta aún más por leer de este artículo...
¡Te invitamos a leerlo completo!
¡Para descargar el documento completo, haz clic aquí!
